Autora

M. Cecila Sandana González

Nací en el Hospital de San José de Maipo en agosto del año 1978. 

Desde que se tiene memoria y registros, la familia de mi madre ha vivido en estas tierras cordilleranas. Mi padre llegó desde Melipilla a los 15 años junto a mi abuelo buscando buenos aires para mejorar su asma.

Mis ancestros, todos dedicados a trabajos ligados a la tierra, al cuidado de casas patronales, lavando ropa ajena, cocinando, al cuidado de animales, haciendo carbón y viviendo en casas de barro con fogones en el medio, alumbrados por chonchones, casi todos sin saber leer ni escribir; pero con una riqueza en la palabra, esa que se traspasa de boca en boca y, de padres a hijos…

Esas palabras fueron llegando hasta mí, muchas historias familiares, de sus conocidos, muchas historias sorprendentes, muchas historias de miedo, que cuando niña no me dejaban dormir. 

Mis padres tenían una majada de cabras en Los Chacayes, en la cuenca del río Yeso, allí pasábamos todos los fines de semana y durante las vacaciones. No había luz eléctrica, a veces, cuando conectaban la radio a pilas se escuchaba música, pero generalmente en las noches, tomando tecito, junto al fuego, nos contaban historias, muchas de miedo y con la certeza de que en verdad ocurrieron en ésta zona.

Hablaban del diablo, de la llorona, de animitas y seres fantásticos que solían visitar a los vivos; hablaban de rituales para espantar los males, de palabras redobladas, y la fe en mi abuela que sacaba el mal de ojo… Todos los relatos desde niña los fui guardando, los recreaba en mi pensamiento, hasta que decidí estudiar Historia para resguardar esas vivencias que no están en libros, esas palabras que se pierden cuando alguien muere; quería que mis ancestros, algunos que ya no recordamos ni sus nombres, se quedaran en mi historia, la de mis hijas y de sus hijos.

Fue así que estando en la universidad, un amigo llamado Juan Pablo Yáñez Barrios me invitó a escribir esos relatos en su revista llamada “Dedal de Oro”, donde por varios años se fueron publicando a través de una sección llamada “Tradición oral” y “cuentos originarios”. Que lograron resguardar y dar a conocer toda la riqueza del Cajón del Maipo.

Leer cuentos publicados en dedaldeoro.cl

Sandana

«Hablaban del diablo, de la llorona, de animitas y seres fantásticos que solían visitar a los vivos; hablaban de rituales para espantar los males, de palabras redobladas, y la fe en mi abuela que sacaba el mal de ojo…»